Scientific Atlantis. Atlantis Discovered. Atlantis Discovery. Scientific Atlantology

Spanish investigator, Georgeos Díaz-Montexano, has discovered Atlantis's scientific proofs in the coast of Cádiz, Spain. Just in the same place where the Atlantis Island located Plato: in front of Gibraltar, between Gadira and the Atlas. Georgeos Díaz has been upholding for the last years: he could prove the first publication of his theory was in April, 2000.

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jueves, febrero 10, 2005

¿La llanura de Atlantis, estaba realmente protegida del norte?



Rectificación de un error de interpretación geográfica en el Critias de Platón.

Otro de los graves errores que se hallan en las traducciones comunes del Timaeus y el Critias de Platón, trata sobre la descripción y orientación geográfica de la gran llanura rectangular. Todas las traducciones existentes en lenguas modernas occidentales (inglés, francés, alemán, italiano y español) traducen el fragmento del Critias 118b más o menos de la siguiente manera:

"Y esta región, a lo largo de toda la isla, miraba al sur y estaba abrigada del viento del Norte. ..."

En la traducción inglesa más actualizada y recomendada en el mundo anglofóno (R.G. Bury. Cambridge, MA, Harvard University Press; London, William Heinemann Ltd. 1966) se puede leer:

"... And this region, all along the island, faced towards the South and was sheltered from the Northern blasts. ...".

Estas traducciones se han realizado sobre el siguiente pasaje griego del Critias:

".... ho de topos houtos holês tês nêsou pros noton etetrapto, apo tôn arktôn kataborros. ..." (Kritias. 118b)

Sin embargo, un análisis filológico, etimológico y lexicográfico más profundo, demuestra que este fragmento del Critias ha sido mal traducido o mal interpretado. Veamos a continuación los datos y las pruebas que sustentan esta revisión que propongo.

Después de conocer la traducción latina del Timeo y el Critias de Iano Cornarius -gracias a la gestión del filósofo de la Universidad de Barcelona, el Lc. César Guarde- he tenido la oportunidad de iniciar un estudio comparativo entre esta edición del siglo XVI y la edición anterior de Marsilio Ficino (s. XV), que está arrojando muchas agradables sorpresas y sobre todo mucha luz sobre el enigma de la Atlántida de Platón. Al comparar las traducciones modernas con las traducciones al latín realizadas en la Edad Media por Marsillio Ficino y Iano Cornario, rápidamente se observa que las traducciones latinas no se corresponden en muchos puntos fundamentales con las traducciones modernas. Ahora vamos a comentar este fragmento del Critias (118b).

Veamos estas traducciones al latín de Ficino y Cornarius.

I. Traducción de Ficino:

"... Situs autem insulae ad Austrum vergebat a Septêntriône Boreae expositus..." (Marsilio Ficino. S. XV)

"... Mas este sitio de la isla hacia el Austral se doblaba, expuesta al Boreas Septentrional. ..." (traducción metafrástica de Georgeos Díaz, 2000)

"... Esta región de la isla se extendía (u orientaba) hacia el sur, expuesta al viento (boreal) del norte. ..." (traducción frástica o gramatical del sacerdote José Antonio Fortea, 2004)

Comentarios: "Septentriones", es la traducción latina del griego "Arktos", el nombre de las dos constelaciones conocidas como "las Osas" (la mayor y la menor); esta denominación latina se usaba para designar a la región cercana al polo norte celeste. Mientras que Boreas era el nombre griego del viento del nordeste o del levante ya que en realidad para los griegos la región de Boreas, no era el norte geográfico de cualquier punto del mundo sino un lugar o zona concreta, situada al nordeste de la vieja Europa, más allá de la región de Grecia y de la Chólchide. Existen textos que demuestran esta observación. Por ejemplo, describiendo a los pueblos de Iberia, al hablar de ciudades o lugares, siguiendo un orden en dirección al Este y al Nordeste, se llegó a utilizar el término de Boreas ya que, en efecto, la región al Norte o al Nordeste de la antigua Grecia y de la Chólchide queda también, hacia el Este y el Nordeste de la Península Ibérica. Veamos tres ejemplos:

(1) "... Prôton men oi epi tois eschatois oikoûntes ta düsmeôn Kynetes onomazontai; ap' ekeinôn de êdê pros Borêan ionti Glêtes; meta de Tartêssioi; meta de Elbysinioi; meta de Mastiênoi; meta de Kelkianoi; epeita de êdiorodanos. ... " (Herodorus Heracleota, 400 b. C.)

"... Primero están los que habitando las tierras extremas de Occidente se llaman Kynetes (Kinetes); a partir de ellos, para el que vaya hacia el Boreas están los Gletes; después los Tartessios; después los Elbysinios; después los Mastiênos; después los Kelkianos; y después ya el Ródano. ..." (traducción metafrástica de Georgeos Díaz-Montexano, 2000, sobre traducción gramatical de la Doctora en Filología Clásicas, Elvira Gangutia Elícegui, 1998)

(2) "... hos epeite tên diôrucha epausato orussôn tên ek tou Neilou diechousan es ton Arabion kolpon+, apepempse* Phoinikas andras ploioisi, enteilamenos es to opisô di' Hêrakleôn stêleôn ekpleein heôs es tên borêiên* thalassan kai houtô es Aigupton apikneesthai. ..." (Herodoto. 4.42.1.)

"... When he had finished digging the canal which leads from the Nile to the Arabian Gulf, he sent Phoenicians in ships, instructing them to sail on their return voyage past the Pillars of Heracles until they came into the northern sea and so to Egypt. ..." (Herodoto. 4.42.1. Herodotus. A. D. Godley. Cambridge. Harvard University Press. 1920.)

(3) "... Saspeirôn de Kolchoi katêkontes epi tên borêiên thalassan, es tên Phasis potamos ekdidoi. tauta tessera ethnea oikeei ek thalassês es thalassan. ..." (Herodoto. 4.37.1.)

"... and beyond the Saspires the Colchians, whose country extends to the northern sea1 into which the Phasis river flows; so these four nations live between the one sea and the other. ..." (Herodoto. 4.37.1. Herodotus. A. D. Godley. Cambridge. Harvard University Press. 1920.)

I. Traducción de Cornarius:

"... Locus aunt hic totius insulae ad austrûm cônversus erat, à promontoriis ad Boreâ. ..." (Iano Cornarius. S. XVI)

"... Aquí todo este lugar de la isla hacia el Austral se daba la vuelta, desde los promontorios hacia el Boreas ..." (traducción metafrástica de Georgeos Díaz, 2000)

"… (Todo) este lugar estaba dirigido hacia el sur, desde los promontorios hacia el Norte. …" (traducción gramatical o frástica de José Antonio Fortea Cucurull, 2004)

Comentarios: En la traducción de Iano Cornarius se aprecian algunas pequeñas diferencias, que son muy interesantes. La palabra griega "etetrapto", es traducida por Ficino por el vocablo latín "vergebat", mientras que Cornarius traduce "etetrapto" con el vocablo latín "cônversus". En cualquiera de los casos, las traducciones de estos dos expertos en griego y latín son válidas o correctas, puesto que la voz griega "etetrapto" (de "trepô") se traducía como "volverse", "darse la vuelta", "inclinarse", "dirigirse hacia"; mientras que el latín "vergebat", se traducía como "doblarse", "inclinarse", "orientarse", "dirigirse hacia", y el latín "cônversus" se traducía como "convertirse", "darse la vuelta", "girarse en dirección a". En ambos casos se reafirma que el sentido correcto de la palabra griega "etetrapto" es el de aquello que se "da la vuelta", "se dobla", "se dirige" o "se orienta" hacia un punto o lugar determinado, que en el texto es en dirección hacia el Sur.

Se observan además otras diferencias, ya no tan pequeñas, que son realmente reveladoras, y que pueden constituir una de las pruebas que confirma la teoría de los expertos platonistas que aseguran que, Cornarius usó para sus traducción al latín unos textos griegos de origen distinto a los que usó Ficino. El mismo Cornarius en su introducción afirma haber usado "Vetustis Libris". Se conocen varias copias medievales de los textos de Platón, de orígenes y épocas distintas. Ficino usa el texto griego hoy desaparecido y que debió ser muy parecido al que posteriormente ha servido de base para todas las traducciones modernas occidentales. Así comprobamos que Ficino traduce "apo tôn arktôn kataborros." como "a Septêntriône Boreae expositus ", "expuesta al Boreas Septentrional" o "expuesta al viento (boreal) del Norte". Esto demuestra que Ficino trabajó con versión griega similar a esta donde aprecía la palabra "arktôn", ya que la traducción al latín esta palabra es "Septêntriône". Sin embargo, Cornarius debió trabajar con textos de otra procedencia, es decir, con otras copias, puesto que en lugar de "Septêntriône" utiliza el latín "promontoriis" o sea, "promontorios". Cualquier conocedor de la lengua griega sabía perfectamente que la palabra griega "arktôn" no podía ser traducida como "promontoriis", entonces... ¿porque Cornarius, que era un experto traductor del antiguo griego, usó la palabra "promontoriis" en vez de "septêntriône", que sería la correcta?

No se trata de un error. La explicación a la anterior pregunta surge enseguida, en cuanto descubrimos que en griego existe una palabra que, escrita en cualquier códice o manuscrito antiguo, podía perfectamente ser confundida con "arktôn", se trata de la palabra "aktôn" (plural derivado de "aktê"), cuya traducción en latín es justamente, "promontoriis" (entre otros significados asociados a los "acantilados", las "costas elevadas" y los "lugares elevados") La cuestión aún por determinar sería cuál de las dos es la versión verdadera o correcta.

Si se aplica una lógica contextual en la narración, no parece tener sentido que se utilicen dos términos idénticos, y dos veces seguidas, para significar el Norte o el viento del Norte como se observa en la traducción de Ficino, "a Septêntriône Boreae expositus", sería como decir, "expuesta al viento norte del Norte", lo que parece ciertamente una redundancia carente de sentido. Sin embargo, la traducción de Cornarius, "à promontoriis ad Boreas", "desde los promontorios hacia el Boreas" o lo que es lo mismo, "desde los promontorios (expuestos o de cara) al viento del Norte", se muestra como más lógica, más acorde con el sentido coherente de la narración. Por esta razón, es muy probable que de las dos versiones -en este caso particular- la de Cornarius sea la correcta, ya que es más lógico aceptar la lectura de "aktôn" -en el contexto de la oración- que la lectura de la voz "arktôn".

Pero lo más importante y revelador de ambas traducciones se halla en lo referente a la palabra que sigue en el orden de la oración, "kataborros", palabra que todos los especialistas modernos y contemporáneos traducen en los lexicones y diccionarios como lo que está "sheltered from the Northern blasts" o "sheltered from the Northern winds" o simplemente, "sheltered from the North wind". Pues según Ficino y Cornarius, dos de los más célebres traductores medievales de lenguas clásicas, esta palabra se traduce como todo lo contrario, es decir, como lo que está "sobre, hacia o expuesto al viento del Norte".

El hecho de que tanto Ficino como Cornarius, separados por un siglo de tiempo, hayan traducido de la misma manera la palabra griega compuesta "kata-borros" como lo que está "sobre, hacia o expuesto al viento del Norte", demuestra sin lugar a duda que esta era la traducción correcta. Los traductores medievales tradujeron esta palabra griega compuesta, "kataborros" como si se tratara de una variante o un sinónimo de la palabra griega "prosborros", ya que esta palabra se traduce igualmente como lo que está "sobre, hacia o expuesto al viento del Norte". (Ver ejemplos en Eurípides. Ion 11,937; Thphr.HP9.2.3; Arist. GA783a31).

Ficino traduce 'kataborros' como si se tratara de 'prosborros' a través de la expresión latina "Boreae expositus", es decir, "expuesto al Boreas"; mientras que Cornarius, un siglo después, interpreta "kataborros" como "ad Boreâ", "hacia el Boreas", lo que demuestra que también para Cornarius significaba lo mismo que "prosborros". En la lengua griega tanto 'kata' como 'pros' -usados como prefijos- eran equivalentes en significados, en este caso, de aquello que está 'expuesto', 'de cara", 'hacia' o 'en dirección a algo'. En realidad, estas palabras usadas como prefijos cumplían una función casi verbal para reforzar el valor semántico de las palabras a las que precedían. Ejemplos de estas equivalencias entre 'kata' y 'pros' usadas como prefijos lo hallamos en muchas palabras con significados idénticos o muy similares como kata-ballô y pros-ballô, kata-geios y pros-geios, kata-geláô y pros-geláô, kata-kaléô y pros-kaléô, kata-klüzô y pros-klüzô, kata-ménô y pros-ménô, kata-némô y pros-némô, kata-píptô y pros-píptô, kata-rréô y pros-réô, kata-phérô y pros-phérô, y por supuesto, "kata-borros" y "pros-borros", entre muchas otras.

He descubierto una traducción francesa medieval del Timaeus y el Critias, del siglo XVIII (Jean-Benoît Schérer, 1741), que probablemente sea la primera traducción al francés y en esta se confirma, una vez más, las traducciones anteriormente comentadas de Ficino y Cornarius. Schérer parece haber trabajado con la misma edición griega que usó Cornarius o bien con una edición latina de este, puesto que al igual que Cornarius, se descubre que Schérer se apoya en el pasaje "à promontoriis ad Boreas"cuando escribe "& du côte du nord", "de la costa del Norte". La palabra griega *aktôn (de aktê), además de promontorio significaba "costa", generalmente "tierra costera"; mientras que en la lengua latina "promontorium/promonturium" no se traducía como "costa", aunque generalmente un "promontorio" era un "cabo elevado saliente hacia el mar" o incluso una "península", pero no se traduce como "costa". Por otra parte, si hubiera trabajado con la edición latina de Cornarius, se habría percatado que "promontoriis", está en plural, por lo que en cualquier caso, aunque hubiera interpretado esta palabra latina como la griega "aktê", "costa", entonces debió haber escrito "costas", en plural. Teniendo en cuenta la gran calidad que presenta -en líneas generales- la traducción de Schérer, pienso que se puede sacar la conclusión de que si él usó la palabra "costa" en singular, es porque debió trabajar con algún texto en griego donde leería la palabra griega "aktê", "aktas", "aktôn" -u otra cualquiera derivada- que se interpretaría en singular.

Conclusión:

La palabra griega 'kataborros', al igual que 'prosborros', se interpreta como lo que está "sobre, hacia o expuesto al norte o al viento del norte", y así lo entendieron y tradujeron en sus interpretaciones del Critias de Platón, Marsilio Ficino ("Boreae expositus") y Iano Cornarius ("ad Boreâ"); ambos eruditos, grandes conocedores de las lenguas clásicas. Las traducciones posteriores -actualmente vigentes- de "protegido o abrigado de las ráfagas del viento del Norte" son totalmente incorrectas e inadmisibles como lo demuestra este sencillo análisis lexico-etimológico de las antiguas lenguas griega y latina.

De todo esto se desprende que los traductores de los tiempos modernos se han centrado solo en la edición griega que al parecer usó Ficino, pero no han tenido en cuenta las traducción latina de Cornarius, y según parece ni la del propio Ficino o de lo contrario se habían percatado de tales errores y contradicciones. Yo me inclino a consoderar las traducciones de al menos estos tres eruditos medievales como las correctas, en primer lugar, porque en aquella época la gente culta era prácticamente bilingüe, lo mismo hablaban su lengua nativa -ya fuera el italiano, el francés o el español que el latín con idéntica habilidad, además conocían bien el griego; de hecho, la mayoría de las obras clásicas griegas que se conocen hoy ha sido gracias a la ingente y sacrificada labor de grandes traductores medeviales como Ficino y Cornarius, entre otros. Ellos estaban mucho más cerca en el tiempo al griego y al latín que los autores modernos; en la época medieval, el latín y el griego eran lenguas aún vivas, hoy son lenguas muertas.

Los estudios filológicos, lexico-etimológicos y metafrásticos que vengo realizando desde hace años me ha llevado a descubrir muchos errores de traducción e interpretación que no son "simples errores" como cierto académico ha intentado insinuar -sin éxito alguno- ante sus estudiantes. Todo lo contrario, muchos de estos errores son muy "graves", pues alteran de manera muy importante el mensaje de la narración. No se puede negar el posible sustrato histórico del relato de la Atlántida del Timeo y el Critias de Platón ni intenar probar lo contrario, es decir, buscar sus restos arqueológicos, partiendo de traducciones erróneas, deficientes o malinterpretadas en aspectos que son fundamentales para esclarecer el enigma y buscar la verdad.

Las traducciones de Ficino, Cornarius y Schérer, demuestran que la llanura no se hallaba resguardada, abrigada o protegida del viento del norte, sino todo lo contrario, que se hallaba "expuesta al viento del Norte", es decir, de cara al viento del norte. Esto significa la ruptura de un esquema firmemente establecido. Cambia por completo la idea generalizada en la cual se apoyan muchos investigadores y teóricos de la Atlántida, como por ejemplo, los que defienden la teoría de la Atlántida en los campos costeros del occidente de Marruecos. Las montañas del Atlas Marroquí quedan al nordeste de los terrenos bajos cercanos al océano atlántico donde algunos pretenden colocar la Atlántida, actuando precisamente como una barrera que abriga o protege de los vientos del Nordeste. La zona que proponen los defensores de esta teoría -guiados por este mismo fragmento mal traducido del Critias 118b- está "protegida o abrigada del viento boreal o del Boreas", no es una zona que está precisamente "expuesta al viento del Boreas", sino todo lo contrario. Sin embargo, volviendo a la teoría que defiendo, toda la llanura de la Bética o de la depresión del Guadalquivir hasta las cercanías de Cádiz y Conil de la Frontera donde se halla el Cabo Trafalgar sí está expuesta al viento del Boreas, porque las montañas que están situadas al Norte, y al nordeste, son mucho más bajas que las que le rodean hacia el Este como las Sierras de Grazalema, de Ronda y Sierra Nevada, y por supuesto, bastante mas bajas que las del Atlas. Esta altura moderada o baja comparada con las restantes montañas que rodean a la llanura Bética, hace que esta quede literalmente expuesta a los vientos procedentes del Norte y del Nordeste, es decir, los vientos del Boreas, tal y como afirman los traductores medievales. Por otra parte, la misma cordillera o prolongación de montañas que va rodeando a la llanura Bética por el Nordeste y el Este gira o se da la vuelta después en dirección al sur y llegar hasta el mar, conformando una costa elevada, tal y como describe Platón con una asombrosa precisión, casi fotográfica.

La gran llanura Bética de la depresión del Guadalquivir, es el único lugar en el mundo que está situado delante de la boca de las Columnas de Hércules y en el golfo o piélago Atlántico y que además presenta todas las carácterísiticas geográficas que describe Platón. No querer ver esta realidad, a pesar de las pruebas incuestionables que presento, es sencillamente no querer ver lo que es evidente, como dice el refrán: "no hay peor ciego que aquél que no quiere ver".



[Extracto del libro "La Atlántida Científica. Atlantis delante de Gibraltar, entre Iberia y África". Georgeos Díaz-Montexano; 1994-2005]

Similitudes entre algunas de las palabras-clave de la teoría "Atlantis entre Iberia y África" y ciertos términos de la Biblia.

Anexo de la obra "La Atlántida Científica. Atlantis delante de Gibraltar. Un Imperio Ibero-Marroquí de la Edad del Bronce" (segunda entrega) de Georgeos Díaz-Montexano.

Por Pilar Verdú.


Repasemos este fragmento de la tesis de D. Georgeos Díaz:

"...El significado del nombre atlante Atlas, a través del indoiránio Âtlâ "espacio intermedio" o "lo que está en el medio" se confirma de manera sorprendente a través de la explicación de Platón de que la Isla Atlantis se ubicaba frente a las columnas de Hércules, entre Gadira (o Iberia) y Libia (África) o sea, "en el medio" de ambas tierras. Mientras que por otra parte tenemos los significados de las voces semitas plg en fenicio " mitad, dividido", plg en arameo "la mitad" y pelag en caldeo "el medio, la mitad". Todas ellas emparentadas, fonéticamente, con la voz helénica pélagos "piélago", la que constantemente utiliza Platón para ubicar a la Atlántida. Y es que el Pélagos o Pielago, atendiendo a este sentido de lo que está en el "medio", lo "partido" o lo que ha sido "dividido", sin duda era el espacio marino intermedio entre la Columna de Hercules de Europa y la Columna de Hercules de África, es decir, el actual "Estrecho de Gibraltar"; el cual había sido dividido, según los mitos antiguos, por el propio Heraklês o Hercules (evidente supervivencia o explicación mítica de la separación del Estrecho o ruptura del istmo que unía ambos continentes). Así como también parece estar emparentada, semánticamente, con la voz euskera tarte "intermedio", la cual explicaría el significado del nombre de Tarte-ssós (-ssós es un sufijo ilirio o helénico que significa ciudad o lugar) como la "Ciudad del Medio" o simplemente "La del Medio". Por consiguiente, el nombre original de Tarte-ssos, es decir, Tarte, no era más que la traducción ibero-tartésica del nombre fenicio plg o pelag, y este a su vez de la voz atlante Atlas, Atalas o *Atlas-tán, ya que -stán o -tan es un sufijo indoiránio para país o región..." (Georgeos Díaz-Montexano, 2000)

Ahora veamos lo que relata la Biblia acerca de la descendencia de Noé:

Génesis 10:21:

También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Eber, y hermano mayor de Japhet.

Génesis 10:25:

Y a Eber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

Eber: o Abar en varias lenguas (como son el hebreo, arameo, fenicio...) tienen dos significados:


"Oeste, occidente, poniente"

"Mas allá de, región mas allá de, al otro lado de"

Aquí quiero reseñar que D. Jorge Ribero-Meneses apunta a la palabra Eber, como origen de los términos Iberia, Ebro en el sentido de "occidente".

Peleg: en hebreo significa, división, dividir, dividido, mitad, medio, canal, hendidura.

Sem : (en hebreo Shem, en arameo Shum) nombre, Nombre (de dios), renombre, fama, honor, allá, allí, monumento en honor a alguien, son sus significados. Fonéticamente, es muy parecido al equivalente egipcio de Atlas, el dios Shu. Podría resultar extraño comparar un patriarca bíblico a un dios de otras religiones, pero el génesis habla de dioses tanto en femenino como en masculino, en singular como en plural, incluso de gigantes y de semidioses.

El versículo 10:25 podría referirse a la separación de los continentes europeo y africano. Claro que sí entendemos Iberia como occidente, el norte de Africa no lo sería menos. A los habitantes de esa región, nosotros les conocemos como beréberes, de la palabra "bárbaro" que los griegos usaban para referirse a cualquier pueblo que no fuera el heleno. Sin embargo, la palabra beréber, bareber o barabar podría también proceder de los términos bar (en arameo, hijo, semilla, descendiente, herederos) y abar o eber (oeste, occidente, poniente, mas allá de...). Beréber podría ser sinónimo de hijos de Eber, hijos de occidente u occidentales, hijos de mas allá de. Con la arabización, la región pasó a llamarse Al Magreb, el poniente, y a sus habitantes, magrebis, de estar en lo cierto, el termino solo habría sido traducido, conservándose el antiguo significado. Esto solo es una posibilidad, pero con Gibraltar podría pasar otro tanto de lo mismo. Esa palabra es una deformación del árabe, gibral/ djebel: monte y tar o tarik: partido, dividido. Djebel Tarik o Gibraltar significa monte partido, monte divido, estos adjetivos implican la misma idea que la partícula PLG, de peleg o pelag. El pueblo beréber se considera descendiente de los pasajeros del arca de Noé, a diferencia de la versión bíblica, ellos cuentan que desembarcaron en un humedal, terreno fangoso o marisma. En su lengua se dice "tanja" (pronunciado tanlla o tanya), posible raíz del nombre de Tánger.

El versículo decía "Sem, padre de todos los hijos de Eber", leído al pie de la letra, Sem se habría convertido en el padre de sus tataranietos. Lazos familiares aparte, padre también es sinónimo de protector, dios, jefe. Así que podría leerse también:

shem/shum/shu/ - padre/protector/dios/jefe/ - de todos los - hijos/semillas/descendientes/herederos/ - de eber - occidente/mas allá de (lo dejo a su elección).

Occidente, es una constante en el mito de Atlas, Heracles, Shu, pero hay otras como los pilares, el toro, la bóveda o arco, los gigantes. Las Hespérides, hijas de Atlas, eran las ninfas del poniente, el jardín que protegían era el paraíso. Melkart, era el Hercules fenicio, señor del Edén. Edén, en hebreo, significa `lujuria' (gozo, felicidad) y pilares o pedestales de la tierra.

Génesis 6:

02 - Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse mujeres, escogiendo entre todas.

03 - Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.

04 - Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Dios á las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de (re)nombre.

Estos tres versículos preceden justo a la aparición de Noé en el relato y resultan muy interesantes. Cita a los gigantes (nefilim), que solo son mencionados en dos ocasiones en toda la Biblia, introduciendo esas figuras en el contexto de esta historia. Luego se refiere a una esperanza de vida de ciento veinte años como máximo, fuera de los textos esta cifra no tiene validez, pero puede ser una referencia para diferenciar, los hombres/hombres de los hombres/descendientes de los hijos de Dios. Noé vivió más de novecientos años y su hijo Shem superó los seiscientos años...

De los hombres descendientes de los hijos de dios dice: "éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de (re)nombre". Varones de nombre o renombre también se puede traducir como hombres de fama, en el texto hebreo "anshi shem", hombres de shem o de Shem...

Génesis 9:13:

13 - Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.

Arco en hebreo es "qesheth" y es sinónimo también de vaca, toro, arquero y vaquero. La diosa Nut, a quien su padre Shu puso en el cielo, tenía por símbolos el arco o bóveda celeste y la vaca, era llamada la gran vaca celeste y acompaña a Shu en algunos jeroglíficos que representan a este dios.

Son muchas las coincidencias semánticas y simbólicas, muchos los parecidos con la mitología de otras culturas mediterráneas, espero algún día poder ofrecer las numerosas y curiosas casualidades que he encontrando en el estudio de estos textos. Casualidad es una palabra muy socorrida si uno no quiere buscar la explicación...


PD. Mi agradecimiento a D. Georgeos Díaz, por permitirme exponer las similitudes que hallé entre algunas de las palabras clave de su teoría "Atlantis entre Iberia y Africa" y ciertos términos de la Biblia. Sin animo de ofender, ni herir sensibilidades y al margen de toda creencia, ciñéndome solo a las palabras y nombres que aparecen en los textos del Génesis.


Etimología de los conceptos. El Origen Ibérico de la Solidaridad.

Fuente: AtlantisDiscovery.com
http://DiscoveryAtlantis.sytes.net/


Etimología de los conceptos.

El Origen Ibérico de la Solidaridad.

El verdadero origen etimológico de una de las palabras más humanamente importantes, de uno de los conceptos fundamentales para la supervivencia de la especie humana, la solidaridad, es hispánico.

/noticias.info/ Por Georgeos Díaz-Montexano (Arqueotour)

Dicen nuestros académicos que la palabra "solidario" y "solidaridad" derivan del latín SOLIDUS 'sólido'. Como de costumbre, su evidente latinomanía les ha impedido descubrir el verdadero origen etimológico de una de las palabras más humanamente importantes, de uno de los conceptos fundamentales para la supervivencia de la especie humana, la solidaridad. Comprobaremos en este artículo como el verdadero origen de esta palabra es y concepto es ibérico y se remonta a los tiempos prerromanos.

Siempre en la misma línea, los también académicos Edwards. A. Roberts y Bárbara Pastor en su "Diccionario indoeuropeo de la lengua española" van mucho más lejos; según ellos, no sólo solidario y solidaridad, sino también saldar, soldar, sueldo y soldado tienen su origen en la voz latina SOLIDUS, 'sólido'; ésta habría derivado de la supuesta voz *sol-ido (el asterisco precediendo la palabra significa que esta es supuesta, es decir, imaginada), y ésta, a su vez, de la también supuesta raíz indoeuropea *sol-, "entero". Demasiadas suposiciones y nula investigación histórico-filológica, y si no, veamos cuán cerca de sus narices estaba la verdadera voz que dio origen, al menos, a las palabras solidaridad, solidario, soldar y soldado. Voz absolutamente ibérica, como así lo refieren las fuentes. Esta palabra es nada menos que la utilizada entre los iberos para denominar a los fieles devotos, los solidarios o soldurios, en su forma latina, soldurii. La extrema fidelidad que practicaban los solidurios fue algo que impresionó, incluso, a los romanos, quienes también los utilizaron en su guardia personal. El prestigio de los devotos ibéricos, los solidarioso solidurios, trascendió las fronteras de Iberia y recorrió casi todo el mediterráneo, al menos, hasta el egea y el mundo greco-latino.

Es lógico, pues, que de esta extrema fidelidad, hasta el punto de quitarse la vida una vez muerto el líder, surgiera la costumbre de usar el nombre de los solidarios / solidurios para denominar a los que eran solidarios; fíjense que incluso no ha habido apenas cambios fonéticos, sólo se ha cambiado una u por una a, y este supuesto cambio, más que transformación, podría deberse a que solidarios fuese ya una variante utilizada en la misma época; de la misma manera que existen las formas ibéricas -registradas en estelas funerarias-, saldar y sildari. De hecho, la presencia de la a indicaría que la forma solidarios es más antigua que solidurios, puesto que esta vocal siempre es anterior a la u en el proceso de fonetización humana. De este concepto de fidelidad extrema, de máxima unión con el líder que practicaban los solidarios, derivó el término soldar, estar soldado, es estar "unido fuertemente", "indisolublemente". De la misma manera, del gran prestigio que adquirieron los guerreros solidarios surgió el término soldado, por más que los "especialistas" de nuestra lengua se empeñen en hacernos creer que soldado deriva del latín SOLIDUS, en su otro sentido de "paga que se daba a los mercenarios". Soldado no tiene un origen tan mezquino como el que plantean los académicos de la lengua castellana (¡que no española!). Soldado tiene un origen mucho más sublime y digno: proviene de los propios solidurios o solidarios, guerreros leales y valientes, dispuestos a dar hasta la vida por alguien al que consideraban, a veces, como a un intermediario entre los dioses, y los hombres, como bien apuntaba Julio Caro Baroja, inspirado en las referencias de Floro y Plutarco, "creían (...) que a los jefes distinguidos se les aparecían los dioses en sueños para predecirles los acontecimientos. Talfe mística en las relaciones del jefe con las divinidades explica la existencia de una práctica que estaba muy extendida entre ellos, que los romanos llamaron devotio y los griegos kataspeisis...”

Una breve descripción nos la ofrece Plutarco: "Los que formaban el séquito de un caudillo debían perecer con el en caso de que éste muriese. A esta fidelidad suprema lo llamaban consagración o devoción. La mayor parte de los jefes solían tener unos cuantos amigos resueltos a este acto, pero a Sertorio le seguían millares de hombres que demostraron estar dispuestos a el". (Plut., Sert, 14). Los solidurios servían lo mismo a un gran jefe como Adiatunno -rey de los sotiates de Aquitania, quien en tiempo de César llegó a tener unos 6.000 solidurios, quienes a su vez vivían en común compartiendo bienes e infortunios con él, es decir, en solidaridad-, como a un jefe de menor categoría como Retógenes Caraunio, quien sólo contaba con cinco solidarios. Porque los solidarios no eran simples mercenarios que guerreaban por dinero; los solidarios lo hacían porque creían que la persona a la que servían era MUY ESPECIAL, de gran talla moral, casi DIVINO. Y una prueba de lo anterior la tenemos en el propio origen etimológico de la voz solidarios. Apuntemos primero que el significado último de la palabra en la época de las invasiones romanas debió ser el equivalente a devotos, consagrados, puesto que es esta la definición que hacían los latinos. Devatos es sinónimo de fíeles, y tanto devoción como fidelidad están emparentadas, conceptualmente, can solidaridad. Solidurio es una palabra compuesta de dos morfemas celtibéricos que podemos rastrear a través de varias lenguas indoeuropeas: solí = "sol" y durios = "servidor, adorador". Solí es una forma celtibérica comparable con el irlandés suil, sulis, el islandés antiguo sol, el lituano y letón soule, el gótico senil y el latín sol; todos ellos con el significado de "sol". Durio es comparable con el griego doulios, pronunciado dúlios, 'servil', y doulos (dulos), 'siervo', 'esclavo', 'sumiso'. De más está recordar la alternancia existente entre la r y la l. Tenemos entonces que, los solidarios son, literalmente, "los servidores del Sol", y no sólo porque ellos se considerasen a sí mismos como "guerreros solares", lo que no es nada descabellado teniendo en cuenta la gran importancia del astro Sol en los cultos prerromanos de la Península Ibérica, como lo demuestran las fuentes y la arqueología, sino porque debieron considerar al líder como la imagen misma del Sol, o en el menor de los casos, como uno de sus hijos.

Por otra parte, existe otra interpretación de la raíz sol- o suli-: según el destacado filólogo luguense (¡que no lucense!) Joaquín Caridad Arias es una divinidad solar celta-germánica que los romanos asimilaron a Minerva o Athena (Azeena). En las inscripciones latinas aparece como Minerva-Sul. Por consiguiente, tenemos que solidarios significa también "los servidores de la diosa Solí" (la diosa guerrera ibérica); interpretación que se refuerza cuando comprobamos que sili-, en indoario, significa lanza, flecha, dardo, al igual que las raíces sel- y sala-. Así pues, tenemos, que de una denominación tan digna y sublime como el de solidarios, los "servidores de Solí o del sol", han derivado por relevancia y prestigio los términos soldar, "unir fuertemente, indisolublemente"; soldado, término éste que, además, ha trascendido las fronteras ibéricas hasta consolidarse en la lengua inglesa como soldier. (más cercana a la variante ibérica saldar y sildari), y en la alemana como soldut; al igual que sucede con soldar, en inglés soldar, y solidario, en alemán solidarish y en inglés solidary; también la tenemos en el hebreo como solidarti.

Chauvinismos apartes, orgullosos deberíamos estar todos los que tengamos procedencia ibérica de haber tenido entre nuestros ancestros a tan valiosos guerreros, leales y dignos, a los solidarios, "los samurais de Occidente". No por mera casualidad aún hoy día siguen siendo los españoles los mayores solidarios del mundo. Ahí están las estadísticas como testimonio. Sí amigos, Iberia, "el país del Sol Poniente" siempre ha sido la tierra de los solidurios o solidarios, los "servidores o devotos de Solí", "los guerreros del sol".

Que nunca olvidemos a nuestros dignos antecesores, y no sigamos permitiendo que un grupo de "sabelotodos" nos arranquen de cuajo nuestras más bellas tradiciones, nuestros mayores tesoros, para encima, atribuírselos a aquellos que, aprendieron de nuestros ancestros, hasta el mismísimo concepto de la más sublime de las virtudes humanas: la SOLIDARIDAD.

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lunes, febrero 07, 2005

La Atlántida de Platón y la Ciencia. Científicos oceanógrafos descubren una gran isla sumergida en el Golfo de Cádiz.

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La Atlántida de Platón y la Ciencia.

Científicos oceanógrafos descubren una gran isla sumergida en el Golfo de Cádiz.

Podría tratarse de la misma isla-acrópolis de la Atlántida opina investigador hispano-cubano.

/noticias.info/ Recientemente un equipo de científicos ha descubierto mediante avanzadas técnicas de sondeo submarino una gran isla alargada que se extiende como un gran banco justo en el centro del Golfo de Cádiz, por delante de las costas de Cádiz y Huelva.

El investigador hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano opina que podría tratarse de la misma isla-acrópolis donde, según Platón, se hallaba la ciudad real del reino o emporio de la isla-península Atlántica que Platón denomina como Atlantis y Atlantida.

Platon afirma -a través de Critias- que justo delante (o de un lado) de las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar) se hallaba la isla o península (en griego Nêsos) de Atlantis. La ciudad concéntrica rodeada por tres fosos o canales circulares de agua de mar y dos de tierra se hallaba muy cerca de la costa (entre 3 y 9 Km) en una llanura muy plana o llana casi al mismo nivel del mar.

Esta isla con la acrópolis se hundió bajo el mar después de unos terremotos de gran intensidad seguidos de un gran tsunami o maremoto, según las descripciones del célebre maestro ateniense de filosofía.

Muchos han intentado buscar -sin éxito- la ciudad real de la Atlántida por muchos rincones de la tierra, con una falta de rigor verdaderamente escandalosa si tenemos en cuenta que ni siquiera se han considerado las verdaderas palabras escritas en los textos griegos y latinos del Timeo y el Critias.

Las descripciones de Platón no dejan lugar a la duda, son más que claras, precisas. La isla-acrópolis donde se hallaba la ciudad principal o "capital" del imperio atlántico de la Atlantida se hallaba justo delante de las Columnas de Hércules, en la boca de un golfo o piélago llamado atlántico y que solo podría ser el mismo Golfo de Cádiz, pues el propio Platón afirma que una región o comarca de Atlantis que llegaba hasta el mismo estrecho de Hércules se llamaba, precisamente Gadeira o Gadira, la misma Gades romana y actual Cádiz de Andalucía.

Como explica Georgeos Díaz: "...en principio, cualquier isla, cabo o península sumergida en algún punto del Golfo de Cádiz, desde el estrecho de Gibraltar hasta las cercanías del Algarve en Portugal y que esté relativamente cercana a las costas ibéricas o marroquíes podría ser la misma isla-acrópolis donde se hallaba la ciudad concéntrica circular de Atlantis..."

"...Lo verdaderamente sorprendente de este descubrimiento científico es que solamente aparece representada esta gran isla sumergida en mapas batimétricos realizados por científicos extranjeros, mientras que en los mapas batimétricos de los oceanógrafos españoles -supuestamente más recientes- no existe; Como si hubiera desaparecido sin dejar el más mínimo rastro..." - comenta perplejo Díaz-Montexano.

Referencias a esta misma isla delante del estrecho de Gibraltar no-solo aparecen en los textos de Platón del Timeo y el Critias, Georgeos Díaz-Montexano ha emprendido una amplia búsqueda en los documentos griegos, latinos y egipcios y ha descubierto que es un tema bastante recurrente en muchas fuentes. Esta isla que Platón llama Atlantis o Atlántica (que es la traducción de otro nombre atlante como afirma Platón) aparece mencionada en otras fuentes anteriores como Alibê o Aliba, Tartessós, Megalos-Nêson (Gran Isla), Erytheia, Sarpedona, Mêlousa y Pontion, entre otras.

Díaz-Montexano ha encontrado también que esta tradición sobre una o varias islas (archipiélago) delante de Gibraltar, en el Golfo de Cádiz, entre Iberia y Marruecos, se extendió por casi toda la Edad Media. En muchos mapas medievales -desde el siglo IV hasta el XII- se puede apreciar a varias de estas islas, pero sobre todo una isla de considerable tamaño, casi siempre ubicada en una posición central, en el medio del Golfo de Cádiz entre las costas de Iberia y Marruecos, Esta isla aparece justamente en la misma posición donde Platón ubica la Isla-Acrópolis de Atlantis, y algunas veces se dibuja encima de ella dos pilares o columnas, símbolo del estrecho de Hércules y otras aparece identificada con Gades, a pesar de estar muy separada de la posición verdadera de la actual isla de Cádiz.

Díaz-Montexano ha observado en el mapa más antiguo de Iberia que se conoce -una copia medieval de un antiguo mapa de Ptolomeo que se conserva en la Biblioteca del Vaticano- una isla mucho más grande que Cádiz, ubicada justo en el medio del golfo, casi en el mismo punto donde los científicos oceanógrafos han cartografiado mediante sonar una gran isla sumergida, actualmente por debajo de los 20 metros de profundidad.

Sorprendente también resulta la representación en este antiguo mapa del Vaticano de una gran parte del Cabo de Trafalgar que hoy en día se encuentra igualmente sumergido y donde Georgeos Díaz-Montexano piensa que podría hallarse la acrópolis de Atlantis, como hipótesis principal o número uno.

Las modernas técnicas de cartografía submarina y batimetría usadas por los oceanógrafos confirman la antigua y larga tradición existente en las fuentes escritas, mapas y cartas marinas sobre la existencia de varias islas o un archipiélago justo delante de las Columnas de Hércules (Gibraltar) en pleno Golfo Atlántico o de Cádiz; tradición que al parecer comenzó con antiguos escritos egipcios y que después se extendió entre griegos y romanos hasta alcanzar la alta Edad Media.

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domingo, febrero 06, 2005

La Atlántida de Platón. Descubren pruebas incuestionables del origen histórico-geográfico del relato de la Atlántida de Platón.

Fuente: AtlantisDiscovery.com
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La Atlántida de Platón.

Descubren pruebas incuestionables del origen histórico-geográfico del relato de la Atlántida de Platón.


Platón se inspiró en datos histórico-geográficos y mitológicos de España y Marruecos para redactar la historia de la Atlántida afirma investigador.

/noticias.info/ Un estudioso de Platón ha descubierto pruebas indiscutibles de que el autor de la narración sobre la Atlántida -Platón o Solón- se inspiró en auténticos datos histórico-geográficos, toponímicos y mitológicos de España y Portugal y el noroeste de Marruecos.

Georgeos Díaz-Montexano, célebre investigador hispano-cubano conocido por defender desde hace años la teoría de la Atlántida como un reino o emporio Ibero-Marroquí de finales de la Edad del Bronce, ha descubierto pruebas irrefutables de que el autor intelectual de la narración que aparece en los diálogos del Timeo y el Critias sobre la civilización llamada Atlantis o Atlántida manejó datos históricos verídicos sobre la geografía, la toponimia y la mitología del suroeste de Iberia y el noroeste de Marruecos.

Díaz-Montexano demuestra en su reciente libro como Platón -el mismo Solón o cualquiera que hubiese sido el autor de la narración de la Atlántida- menciona datos concretos y muy precisos como por ejemplo, el nombre de una de las regiones de la isla o península Atlántica (conocida como Atlántida o de Atlantis), que llegaba hasta las Columnas de Hércules (Gibraltar) y que era conocida como Gadeira, o sea, con el mismo nombre de la región o comarca fenicia que los romanos llamaron después Gadira y Gades (actual Cádiz) y que en efecto, siempre estuvo próxima a las Columnas de Hércules o estrecho de Gibraltar.

Otras coincidencias toponímicas se encuentran en los nombres de dos de las diez regiones o comarcas de la misma civilización Atlántica como son Elasippos y Atlas. Díaz-Montexano demuestra -a través de un cuidadoso y profundo estudio filológico, paleográfico y etimológico- las relaciones existentes entre el nombre de la región atlante de Elasippos y la antigua región de Olisippos o Elisippos, próxima a la actual Lisboa y el nombre de la región o comarca atlante de Atlas con el de la región de Marruecos del mismo nombre que abarca el Monte Atlas, conocido con este nombre desde tiempo antes de Platón.

El nombre atlante de Elasippos en griego significa "el conductor de caballos" o "el que cabalga o monta sobre caballos", es decir, "el Jinete". En la antigüedad los parajes cercanos a la antigua Olisippos (Lisboa) eran célebres por la excelencia de sus razas equinas, consideradas por algunos autores antiguos como la más pura y veloz raza de caballos del mundo antiguo, que había sido fecundada por el propio dios-viento Céfiro, expone Díaz-Montexano.

Por otra parte, el mismo nombre de Gadeira que Platón o Solón mismo muestra como indígena o autóctono del país de la Atlántida, o sea, de lengua atlante, es traducido por el nombre griego Eümêlos, "el rico o abundante en ovejas o ganados", o sencillamente, "el Ovejero o Ganadero" (cualquiera de estas traducciones es válida)

Georgeos Díaz explica como algunos autores antiguos alabaron a las ovejas de Gadeira (Cádiz) como las más gordas y de mejor lana, mientras que algunos autores afirman que el nombre de Gadira era de origen púnico y se traducía en latín como SAEPEM. Esta voz latina -según su forma y género- tiene dos significados: "abundante, frecuente" (algo o alguien que es abundante en algo) y "cercado, recinto, vallado". En hebreo existe la forma Gederah para denominar a un "redil de ovejas". Por consiguiente, tanto el testimonio latino como la propia lengua hebrea (emparentada en el pasado remoto con la fenicia) confirman la gran precisión de Solón o de Platón a la hora de traducir los nombres desde el egipcio o desde la propia lengua de los atlantes o atlánticos a la lengua griega, y demuestra también que la lengua hablada en la isla o península atlántica -llamada Atlantis o Atlántida- no era ninguna lengua precolombina.

Explica Georgeos Díaz-Montexano: "...No podemos afirmar -basándonos en una sola palabra- que la lengua de los atlantes fuera la fenicia, pero al menos podemos estar seguros que Platón o Solón (o cualquiera que fuera el autor del relato de la Atlántida) estaba hablando de la misma región de Gadeira o Gades, la actual Cádiz de Andalucía, España, que siempre estuvo junto a las Columnas de Hércules o Gibraltar, junto al 'fretum' o estrecho del Atlántico y al oeste del Mediterráneo como se expone de manera clara en los textos del Timeo y el Critias. Curiosamente la lengua gallega y portuguesa ha conservado el nombre de Gadeiro para expresar "el Ganadero", mientras que Gadeira se traduciría como "la Ganadera". Es posible que el origen etimológico de estas voces galaico-portuguesas no sean el que se ha supuesto hasta la fecha..."

Las descripciones de Platón de los lugares del entorno de las Columnas de Hércules (Gibraltar), Gadeira (Cádiz), y el Atlas (Marruecos) se corresponden perfectamente con la realidad geográfica hasta en detalles muy precisos como la forma y extensión de la gran llanura bética y los numerosos bajos peligrosos para la navegación que existen desde Gibraltar, Tarifa, Trafalgar y Cádiz hasta Huelva. Mientras que los nombres de los lugares que usa Platón coinciden con las descripciones físicas de esos mismo lugares.

Puntualiza Díaz-Montexano: "...La única isla o península que tuvo un estrecho llamado Columnas de Hércules, junto a una región llamada Gadeira y un golfo o piélago denominado como Atlántico, y que además estaba al oeste de Europa y de África -como precisa Platón- ha sido la misma península que hoy conocemos Iberia con su estrecho de Gibraltar, su comarca o provincia de Cádiz y el mismo Golfo de Cádiz. Esto es un hecho más que demostrado por numerosas referencias de la antigüedad anteriores y posteriores a Platón y a Solón. Si alguien puede demostrar que en la antigüedad existía otro estrecho llamado Columnas de Hércules, junto a otra región llamada Gadeira, junto a otro golfo o piélago llamado Atlántico, todos próximos a otra región conocida también como Atlas, y que además se hallaban en el límite occidental del Mediterráneo, que muestre entonces las pruebas..."


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Arqueoturismo. Viajes al Pasado. Segóbriga y los Misteriosos Olkades. Del Castillo de Salvanés al Monasterio de Uclés y la Ciudad Celtíbero-Romana de

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Arqueoturismo. Viajes al Pasado.

Segóbriga y los Misteriosos Olkades. Del Castillo de Salvanés al Monasterio de Uclés y la Ciudad Celtíbero-Romana de Segóbriga.

Segobirigue, ciudad Celtíbera de los Míticos Olkades. "Caput Celtiberiae".

/noticias.info/ La bimilenaria ciudad de Segóbriga se encuentra en el conocido paraje de Cabeza del Griego, en el término municipal de Saelices, al suroeste de la provincia de Cuenca.

Segobriga es el nombre latino de la primitiva Segobrigue o Segobirigue celtibérica; nombre este que significa en celtibérico, según raices indoeuropeas, "la Villa o Ciudad de Sego (la Fuerte o Poderosa)". Segóbriga emitió sus propias monedas en lengua celtíbera, además de en latin.

Su ubicación en un cruce de calzadas (Carthago Nova a Complutum, Segontia y Toletum), favoreció su esplendor; lo cual se evidencia en sus magníficos y particulares monumentos como el anfiteatro, el teatro y las termas.

En la época visigoda fue sede episcopal. De este periódo se conservan ruinas de la necrópolis y la basílica.

Su estado actual de ruina se debe fundamentalmente a la acción de los árabes y los miembros de la "Orden de los Caballeros de Santiago", debido a la reutilización de sus bloques en otras construcciones, sobre todo en el Monasterio de Uclés.

¡Enigmas Sin Resolver!

Segóbriga encierra algunos enigmas, aún inexplicables, como la sonoridad musical de las colunnas de uno de sus edificios recien descubierto por la investigadora María Fdez-Valmayor y el escriptólogo Georgeos Díaz.

Así como las grandes dimensiones de muchos de sus sillares que quizás guarden relación con el significado y origen del nombre con el que eran conocidos los moradores de esta región conquese en la antigüedad: los OLKADES; probablemente de la voz helénica olkó-s "máquina (para sacar las naves a tierra o transportarlas por tierra; nave de carga)"
En cualquier caso, se nota que la raiz olk- alude a un tipo de máquinaria empleada para mover o transportar grandes pesos.


El Turismo de lo Antiguo. Una manera realmente diferente de viajar.

Una original propuesta para los amantes del "Turismo Inteligente" que sabe combinar lo rural y ecológico con lo histórico-arqueológico.

La pasión por el pasado es algo inherente al ser humano. Como bien dice el refrán "Pueblo que no sabe de donde viene pueblo que no sabe a donde va". Hoy en día estamos asistiendo a un renovado y creciente interés por el pasado. Sobre todo si ese pasado es el nuestro. Este afortunado reencuentro con nuestras raíces, con nuestros orígenes, ha motivado una nueva demanda en un público interesado por algo mucho más que el simple placer de viajar.

Es así como ha llegado el momento de satisfacer esa nueva y creciente demanda de un turismo realmente diferente: Un turismo científico y cultural. Una nueva manera de viajar, conocer y aprender, mientras se disfruta de un sano entorno ecológico, lejos de la estresante y contaminada vida industrial de todos los días.

Para dar respuesta a esta nueva forma de turismo ha nacido AqueoTour, una entidad especializada en viajes al pasado, turismo histórico, viajes arqueológicos y culturales; rutas mágicas, lugares misteriosos, viajes esotéricos, caminos iniciáticos por lugares energéticos, esoturismo. Para aquellos que buscan un conocimiento más elevado y sublime, vinculado a la meditación y a la relajación, en perfecta sintonía con el entorno o ecosistema o sea, la integración con la "Madre Naturaleza", pero siempre en lugares antiguos, junto a las ruinas de las "Enigmáticas Civilizaciones Desaparecidas". Sitios y lugares mágico-religiosos o sagrados. Desde los más remotos tiempos prehistóricos. Desde la era de los dinosaurios hasta la Edad Medieval. Toda la Sabiduría del Pasado para Ayudarte en el Presente y Prepararte para el Futuro.

ARQUEOTOUR contará para ello con un nutrido grupo de auténticos expertos en cada una de las materias. Así pues, arqueólogos, paleontólogos, antropólogos, historiadores y especialistas en viajes unirán sus conocimientos bajo un mismo objetivo: ofrecer al viajero una maravillosa e inolvidable experiencia, un curso intensivo y de introducción a cada una de estas manifestaciones del saber humano.

De esta manera el visitante, no será un simple viajero, será además un aprendiz en ciencias del pasado. Unas veces se sentirá un paleontólogo descubriendo huellas de dinosaurios y otras se sentirá como Indiana Jones en el Templo Maldito, sobre todo al penetrar en los misteriosos antros y cuevas artificiales que antaño sirvieron de templos a nuestros antepasados. Lugares enigmáticos cargados de una atmósfera de magia y misterio que, en ocasiones, superan a toda ficción creada por el cine.

Las ofertas han sido desarrolladas pensando en todos los posibles demandantes. Desde un público sensiblemente interesado, amateur, hasta uno más exigente y especializado. Desde un turismo popular y divulgativo, hasta un turismo profesional. Así es como cuentan también con una amplia gama de ofertas de atractivos viajes diseñados para cada público, según las exigencias. (ver Rutas de los Antepasados y Rutas ArqueoMundo)

Las rutas de ArqueoTour abarcan desde sitios con acceso fácil, destinados a personas de la tercera edad, niños y minusválidos, hasta aquellos con un entorno muy agreste y salvaje; especial para los amantes de la aventura y el senderismo.

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La Atlántida y los textos de Platón. Nuevas pruebas demuestran que Platón no se inventó la historia de Atlantis.

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La Atlántida y los textos de Platón. Nuevas pruebas demuestran que Platón no se inventó la historia de Atlantis.

Un investigador de la “Sociedad Epigráfica de España” (S.E.E.), ha descubierto pruebas filológicas y paleográficas de que la narración de la Atlántida de los diálogos del Timeo y el Critias es anterior a Platón.

/noticias.info/ El polémico investigador Georgeos Díaz-Montexano ha descubierto pruebas filológicas y paleográficas de que los pasajes de la narración del Timeo y el Critias que tratan sobre la Atlántida, pueden haber tenido como base de composición un documento original escrito en estilo griego arcaico, similar al usado en la época de Solón.

Este nuevo descubrimiento del escriptólogo hispano-cubano, abrirá una nueva era en las investigaciones de los diálogos de Platón del Timaeus y el Critias, donde se narra la historia de Atlantis lo que permitirá argumentar con cierto rigor que Platón no se inventaría la historia de Atlantis para apoyar o sustentar sus ideas políticas desarrolladas en la República y en las Leyes, como aún sostienen la mayoría de los expertos en historia y filosofía clásicas.

Según Georgeos Díaz, miembro fundador de la S.E.E., los escribas medievales que copiaron los textos de Platón en códices, trabajarían con algún documento que sería una copia realizada en la época griega clásica, pero de un original escrito en griego arcaico de estilo oriental, como los usados en Miletos, Jonia y en la propia Ática; el mismo estilo usado en la época de Solón.

Este inquietante descubrimiento podría demostrar que Platón o sus discípulos trabajarían con textos originales escritos por el propio Solón y que según Platón se conservaban en casa de Critias el Menor, el interlocutor o narrador de la historia de Atlantis.

Entre las pruebas que muestra Díaz-Montexano se hallan el uso de formas arcaicas que eran propias de los tiempos de Solón y la confusión entre palabras existentes en varias copias o códices medievales que solo pueden ser explicadas si los copistas y escribas usaron como base manuscritos escritos en griego clásico con letras mayúsculas y sin espacios; manuscritos que pudieron ser redactados por varios autores antiguos contemporáneos a Platón, quienes copiarían a su vez otros documentos más antiguos escritos en el estilo griego arcaico usado en los tiempos de Solón.

El método paleortográfico de reconstrucción empleado por Georgeos Díaz y puesto en práctica dentro del seno de la "Sociedad Epigráfica de España" ha permitido llegar a estas asombrosas conclusiones que, sin duda alguna, dará mucho que hablar entre los especialistas en paleografía y filología griegas.

http://usuarios.lycos.es/atlantisbook/plato_paleography_georgeos.pdf


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El Descubrimiento de la Atlántida. Investigadores españoles han descubierto evidencias arqueológicas debajo del mar, cerca de las costas de Gibraltar.

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El Descubrimiento de la Atlántida.

Investigadores españoles han descubierto evidencias arqueológicas debajo del mar, cerca de las costas de Gibraltar, que podrían pertenecer a la civilización Atlántica descrita por Platón con el nombre de Atlantis.

Justamente donde el filósofo griego ubicaba la ciudad de la Atlántida, delante de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), junto a la región de Gadeira (Cádiz) y el Atlas (Marruecos)

/noticias.info/ Los primeros hallazgos se realizaron en el verano del 2003. Se realizó un informe con los resultados preliminares, se consultaron a grandes expertos de renombre Internacional como George F. Bass y Cemal Pulak y el informe fue enviado a las autoridades y organismos competentes de España y a la UNESCO.

Ha pasado un año, y todavía ninguna institución científica ha mostrado interés por estudiar las sólidas evidencias descubiertas por el equipo de exploradores colaboradores del investigador y escriptólogo Georgeos Díaz-Montexano, autor intelectual de las teorías que apoyan estos descubrimientos sobre la identificación del reino de la Atlántida con los pueblos Atlánticos de las costas de Iberia y Marruecos.

Es la primera vez en toda la historia que se descubren restos arquitectónicos y artefactos de metal bajo el mar, en una localización que coincide en un 99,9% con las descripciones ofrecidas por Platón sobre el lugar geográfico donde se hallaba la isla y acrópolis de la Atlántida.

Algunos investigadores reclaman haber encontrado Atlantis en otros lugares del Mundo como Jim Allen que la coloca en un lugar tan remoto de Gibraltar como las montañas de Bolivia, mientras que Robert Sarmast ahora presume de haber descubierto la ciudad de la Atlántida cerca de las costas de Chipre, a más de 1000 metros de profundidad; aunque en realidad, Sarmast no ha descubierto aún ni una sola evidencia arqueológica, lo único que ha realizado hasta la fecha, desde que inició sus expediciones, es mostrar bonitos dibujos de mapas virtuales -recreados por computadoras- de montículos, volcanes de fango y demás formaciones geológicas naturales que interpreta como restos de Atlantis sepultados por el fondo marino.

Por otra parte, el alemán Ulf Ritcher, el holandés Jonas Berghman y el hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, son los únicos investigadores que defienden con el máximo rigor científico posible, ajustándose a los textos de Platón y de muchos otros autores de la antigüedad, la única localización posible de Atlantis, es decir, la que describe el mismo Platón, cerca de las Columnas de Hércules (Gibraltar), de Gadeira (Cádiz) y del Atlas (Marruecos).

El equipo de colaboradores de Georgeos Díaz-Montexano es el único que ha mostrado al mundo evidencias arqueológicas submarinas que han sido analizadas por científicos y que todavía no se han podido aún reconocer o clasificar. Estas evidencias se hallan a unas profundidades que se corresponden con el nivel antiguo del mar de varios miles de años antes de los tiempos de Solón y de Platón.

Resulta paradójico que el equipo de investigadores españoles no haya reclamado aún el descubrimiento de Atlantis, a pesar de ser los que más evidencias científicas tienen a su favor en todo el mundo y que sin embargo, Robert Sarmarst no le importa afirmar por todas partes que ya ha descubierto Atlantis, cuando lo único que tiene de momento no es más que un volcán de fango como bien ha demostrado un oceanógrafo francés, y por supuesto, unos cuantos mapas y recreaciones virtuales donde se reconstruye lo que Sarmast piensa que debería existir, pero que aún no existe.

Robert Sarmast aún no ha mostrado al mundo ni una sola evidencia arqueológica que sea sólida y digna de considerar, mientras que Georgeos Díaz-Montexano ha mostrado no una sino hasta varios yacimientos con evidencias arqueológicas "sui generis" que deberían ser objeto de estudio entre los científicos.

Robert Sarmast se ha guiado fundamentalmente por las especulaciones del libro pseudo-religioso la Bilblia de Urantia, mientras que Jonas Berghman, Ulf Ritcher y en especial, Georgeos Díaz-Montexano, prefieren guiarse por el estudio científico y filológico de los manuscritos más antiguos conocidos de Platón y las evidencias científicas aportadas por la geología, la oceanografía, la paleogeografía, la sismología y la arqueología.

No obstante -y en contra de toda lógica- Robert Sarmast está recibiendo, probablemente, el mayor apoyo publicitario a nivel Internacional que haya recibido nunca un buscador de Atlantis.

¿Cómo se pueden explicar estas paradojas?

¿Por qué los medios de comunicación no consideran de interés las investigaciones de la Atlántida entre España y Marruecos?



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La Atlántida Científica. La Atlántida de Platón desde la polémica y el rigor científico.

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La Atlántida Científica. La Atlántida de Platón desde la polémica y el rigor científico.

Investigador hispano-cubano lanza un nuevo libro sobre la Atlántida desde una óptica científica. Se trata del estudio paleográfico, filológico y documental más profundo y extenso realizado hasta la fecha.

/noticias.info/ El investigador Georgeos Díaz-Montexano ha publicado recientemente una extensa obra que recoge el trabajo de investigación más extenso que existe sobre la tan buscada y hasta la fecha no econtrada civilización atlántica que Platón denominó justamente con el nombre de Atlantis y que desapareció por causa de un tsunami.

Díaz-Montexano ha conseguido reunir la mayor cantidad de evidencias y datos científicos de calidad sobre la Atlántida. Ha sido el primero en enviar un informe científico a la UNESCO sobre el hallazgo de unos posibles restos arqueológicos descubiertos bajo las aguas del estrecho de Gibraltar y las costas de Andalucía en varios puntos, desde Barbate hasta Cádiz y Huelva, defendiendo ante la UNESCO que podrían ser restos de la propia Atlántida o de la no menos buscada -también sin éxito- Tartessos.

No existe actualmente otra teoría que pueda reunir tantos puntos que coincidan con las palabras o descripciones de Platón como la que defiende el investigador hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, quien ha logrado establecer que la teoría que él defiende de Atlantis como un imperio o emporio Ibero-Marroquí (que también defiende Jonas Berghman, para la parte africana), es la única que tiene verdaderas probabilidades de éxito en un futuro, cada vez más próximo.
Esta realidad molesta o indigna bastante, por una parte, a los que creen en otras teorías o en las afirmaciones de determinados "maestros espirituales" y por otra a los escépticos más radicales y nihilistas que niegan rotundamente hasta el derecho a investigar este enigma histórico.

Como bien expone Georgeos Díaz: "...solamente unos cuantos puntos de los que he conseguido verificar y que sustentan mis hipótesis y teoría, bastarían para convencer a cualquier persona racional, seria, que no sea fanática y que verdaderamente busque la verdad, esté donde esté, sea cual sea y caiga quien caiga. Serían más que suficientes para convencer hasta el más escéptico del planeta, al menos de un hecho, que es el siguiente: si Atlantis, como civilización, como imperio y como una gran ciudad o emporio, existió alguna vez, si de verdad existió, solamente puede haber estado entre el suroeste de Iberia o España y el noroeste de Marruecos...", porque -según este investigador- son indiscutibles los siguientes puntos:

1. La isla o península (en griego 'NHSOS') de Atlantis se hallaba "del lado de", "junto a" o "delante" (en griego 'PRO') de las Columnas de Hércules (Gibraltar)

2. Una región de la 'NHSOS' Atlantis se llamaba 'Gadeira' (Cádiz) y se extendía -o llegaba- hasta las mismas Columnas de Hércules (Gibraltar)

3. La 'NHSOS' Atlantis se hallaba junto a las costas del "brazo de mar o golfo del Atlántico" (en griego 'ATLANTIKOU PELAGOS'), actual Golfo de Cádiz.

4. Después de pasar la 'NHSOS' Atlantis, existían "otras islas" (en griego 'ALLAS NHSOI'), "enfrente y hacia arriba", como se precisa en los textos más antiguos escritos en griego y latín. Estas islas serían las Madeiras, las Azores, las Islas Británicas e Irlanda, y había enfrente, una "terra firma" o continente (en griego 'EPEIROS'), que podría ser Groenlandia, o -aunque menos probable- parte de Canadá y América del Norte.

5. Desde la NHSOS Atlantis, situada "encima", "sobre" (en griego HÜPER) o junto a de las Columnas de Hércules (Gibraltar), afirma Platón que se internaron por todo el interior hasta llegar a la Thyrrenia y el Asia, por la parte de Europa, mientras que por la parte de África (Libia), lo hicieron hasta Libia y Egipto; lo cual confirma que la isla o península Atlántica o de Atlantis se hallaba junto a las Columnas de Hércules, al occidente del Mediterráneo, porque además de estar en esa situación (como afirma Platón), si analizamos la lógica geográfica, observamos que hacia el este están los pueblos del Mediterráneo que colonizó Atlantis y hacia el oeste están las otras islas (Madeiras, Canarîas, Británicas, Irlanda, Islandia, Azores, Caribe, etc.) y después de estas islas se halla el continente (posiblemente Groenlandia y parte de Canadá y EE.UU.).

Como bien expone Georgeos Díaz:

“...Todo encaja con una lógica tan evidente que resulta alarmante que todavía existan personas que no quieran ver estos hechos, que demuestran, de manera incuestionable que -si Atlantis existió- solamente pudo estar muy cerca de las Columnas de Hércules, entre el suroeste de Iberia y el noroeste de Marruecos. En cuanto a la ubicación de la acrópolis, esta estaría en algún punto de la costa, muy cercano de las Columnas de Hércules (Gibraltar), y a unos cincuenta estadios de la costa, o sea, a unos 9 o 10 kilómetros, según precisa Platón. Es absurdo seguir buscando Atlantis en ninguna isla del interior del Mediterráneo o en ninguna otra isla del exterior del Atlántico, y mucho menos en América o en Indonesia. Los datos que ofrece Platón son incuestionables. Si existió realmente una ciudad en la que Platón basaría su escrito sobre la Atlántida, todos los indicios apuntan hacia una única dirección: el triángulo formado por las Columnas de Hércules (Gibraltar, Tarifa, Barbate, Trafalgar), la región de Gadeira (Cádiz, Huelva) y la región del Atlas (costa atlántica de Marruecos). La solución del misterio final, es decir, si existió o no existió la acrópolis o ciudad de Atlantis, solamente dependerá de si se descubre en las costas de Iberia o en las costas de Marruecos, como también defiende el colega sueco Jonas Berghman..."

El investigador hispano-cubano llama la atención sobre otros puntos descritos con absoluta claridad en el relato de Platón:

6. Los Atlantes tenían una escritura muy antigua (fechas deducibles del texto, desde el 9000 hasta finales de la Edad del Bronce). Los tartessios son el único pueblo de la antigüedad (de todo el Occidente del Mundo antiguo) reconocidos por tener el sistema de escritura, leyes y tratados de mayor antigüedad de toda la tierra, nada menos que 6000 años de los tiempos de Estrabon, o sea, desde hace 8000 años.

7. Una isla o península (NHSOS) que mantuvo contacto (guerras, colonizaciones, etc.) con pueblos del Mediterráneo como los griegos; por consiguiente deberían hallarse en el área propuesta como cuna de Atlantis evidencias arqueológicas incuestionables de contacto con los griegos antiguos.

8. La ciudad principal o acrópolis de Atlantis estaba en una isla circular, cerca de la costa, rodeada de varios fosos circulares concéntricos, donde algunos canalizaban el agua del mar y desde el centro de la isla hasta el exterior, o sea, hasta el mar, había un canal recto.

Los puntos 1, 2, 3, 4 y 5 citados arriba -apunta Georgeos Díaz- "...obligan a mirar a una única área de todo el planeta tierra, la comprendida por la isla o península ibérica, Gibraltar, Cádiz y el Atlas (Marruecos)..."

El punto 6 también nos obliga a mirar hacia Iberia, pues de todo el Occidente del Mediterráneo, Iberia es la única NHSOS (isla/península) donde se testimonia una escritura casi tan antigua como la de la Atlántida. Lo que sumado a los cuatro puntos anteriores descarta por completo la mera casualidad.

El punto 7 igualmente nos obliga a dirigir la mirada hacia Iberia, pues es la única península o gran isla situada en el extremo occidente del Mediterráneo, junto a las Columnas de Hércules (Gibraltar), con una región llamada Gadeira y próxima al Atlas (marruecos) que además mantuvo contactos reales con el mundo griego.

Sobre el punto 8 hay que destacar que, también en Iberia, es donde único se han hallado pruebas físicas -en este caso, arquitectónicas y arqueológicas- de la existencia de al menos dos ciudades con este mismo esquema que fueron fundadas en la Edad del Cobre y que perduraron hasta finales de la Edad del Bronce, una en Jaén y la otra en Madrid.

Por otra parte, en Iberia ha aparecido igualmente la mayor concentración de todo el planeta de motivos simbólicos idénticos al esquema de Atlantis de varios anillos concéntricos con una canal que sale desde el centro y que llega hasta el exterior de los anillos, presente en los petroglifos y en las decoraciones de cerámicas Tartésicas e Ibéricas.

Aunque estos 8 puntos bastarían por si mismos, podemos considerar otro no menos importante, como también señala Díaz-Montexano, tradiciones históricas y leyendas sobre la Atlántida y los Atlantes y hasta una genealogía de reyes Atlantes (puesta en duda por algunos) presente en la historiografía hasta los tiempos medievales, sólo se han registrado en la península Ibérica.

Georgeos Díaz-Montexano se considera un investigador serio que sigue un método y una metodología propia. Sigue, o más bien "persigue" -como el mismo puntualiza- el método científico. Otros prefieren seguir el método esotérico, ufológico, xenogenético extraterrestre; el nihilista o escépticismo radical, etc. Cada cual tiene derecho a usar el método que más considere acorde con su nivel intelectual o espiritual. Es un derecho de todos los seres humanos.

Si alguien prefiere creer más en Von Däniken y sus hipótesis extraterrestres para sacar sus conclusiones sobre la Atlántida antes que guiarse por el trabajo más profundo que jamás se halla realizado sobre la Atlántida de Platón, desde las fuentes más antiguas conocidas escritas en griego, latín y egipcio, y en las pruebas geográficas, toponímicas, geológicas, sismológicas y arqueológicas, que aparecen bien expuesta en las investigaciones de Georgeos Díaz, está en su derecho, y todos debemos respetar ese derecho, aunque no estemos de acuerdo. Nos guste o no, así funciona la búsqueda del saber. Cada cual decide como buscar la verdad.

Resumiendo: estos simples puntos recogidos en el Pack-Ebook de la "Atlántida Científica" de Georgeos Díaz-Montexano, evidencian que la teoría más correcta, la que más se ajusta a la verdad, es la que defienden el sueco Jonas Berghman y el hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, con relación a Atlantis como un reino o emporio Ibero-Mauritano de la Edad del Bronce, cuyo corazón o eje central se hallaba en las Columnas de Hércules (Gibraltar), y que sucumbiría ante el impacto de un gran tsunami, precedido de varios terremotos... pero ya lo dice el refrán:

"no hay peor ciego, que el que no quiere ver"

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Web oficial sobre el libro de la "Atlántida Científica" de Georgeos Díaz-Montexano:
http://www.AtlantisDiscovery.com/atlantis-discovery/


Datos de Contacto :
Maria Fdez-Valmayor
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Atlántida. Teorías. Lista de teorías sobre la Atlántida.

Fuente: AtlantisDiscovery.com
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Atlántida. Teorías. Lista de teorías sobre la Atlántida.

Lista completa de las teorías que ubican la Atlantida en el Atlántico o en el Mediterráneo Occidental, entre Espańa y Marruecos.

/noticias.info/ Recurso para periodistas e investigadores
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Después de Homero:


- VII Homero (poeta) Océano Atlántico (?), (Ogygie ?), (país de los Pheakios ?), (Skheria ?), (Tartessos ?)

- VII Hesiodo (idem)

- V Herodotos (historiador) menciona a una tribu con el nombre de Atlantes cerca del Atlas, Marruecos. ("Historias").


Después de Platón:

-IV, Platon: una isla o península (NHSOS) junto a las Columnas de Hércules, delante de la boca del estrecho del mismo nombre (Gibraltar); con una región que llegaba hasta las mismas Columnas de Hércules y que se llamaba Gadeira (Cádiz).

-IV. Crantor. Viaja a Egipto y confirma la historia de Platón sobre la Atlántida, afirmado que los sacerdotes le mostraron unas columnas con la historia escrita en jeroglíficos. (żTemplo Medinat Habú?)

-IV. Theopompos: Ubica la Isla Atlántida en el Océanoo Atlántico sobre las costas occidentales en un punto indeterminado entre Hispania y África. (żIberia?)

-IV Teofrastos. Habla de colonias Atlantes en el mar Atlántico.

-S. II-I: Marcellus (geógrafo) habla de una isla en el Atlántico que había formado parte de la Atlantis y a la que llama "la isla de Poseidôn".

-1er siglo: Diodoro de Sicilia, historiador, isla junto a las costa Atlánticas de Iberia o Marruecos.

-S. I: Dionyos de Milet, mitólogo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.


Después de Cristo:

-13+54 : Philon, filósofo, una Isla perdida en las costas del mar Atlántico.

-Siglo I: Plutarco. Atlántico norte?

155-222 : Tertulliano, apologista, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

III-IV siglo : Arnobios, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

250-330 : Jamblico, filósofo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

-S. IV: Chalcidius. En la boca del estrecho de Hércules (Gibraltar), entre Gadeira (Cádiz) y el Atlas (Marruecos), tal y como afirmaba Platón (realizó la primera traducción conocida del Timeo de Platón al latín).

-S. IV: Cosmos Indiclopleustes, geógrafo, "junto a las Columnas de Hércules", en dirección a Gadeira (Cádiz). Sigue las palabras de Platón y de Chalcidius.

-S IV-V: Ammiano Marcellino (historiador) isla desaparecida en las costas Atlánticas.

412-485 : Proclus, filósofo, la situa en algún lugar de las costas del Atlántico.


Tiempos Medievales y Modernos:

1592: Padre Juan de Mariana. Celebre jesuita natural de Talavera de la Reina, de Toledo. Al parecer fue el primero en identificar la isla Atlántida de Platón con la península de Iberia, Espańa, según afirmó después José Pellicer de Ossau i Tovar en 1673.

1644 : J. Swan, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1633 : J. Bircherodius, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1655 : A. Kircher, enciclopedista, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso (Islas Azores)

1670 : C. Becman, geógrafo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1673: José Pellicer Ossau y Tovar. Igual que el Padre Mariana. Identificó la isla Atlántida con la península de Iberia o Espańa. Fue el primero en realizar un estudio comparativo entre los diálogos del Timeo y el Critias de Platón, y algunas tradiciones de la historia de Espańa que coinciden con los datos ofrecidos por Platón. Relacionó a los Tartessios con los Atlantes, ubicó la isla acrópolis de Atlantis en la desembocadura del Gudalquivir, en las Marismas de Hinojos, y fue el primero en afirmar que Ofir era la región de las costas Occidentales de Iberia (Portugal).

1658-1708: J.Pitton de Tournefort, botánico, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso

1694-1778: Ch.De Brosses, etnólogo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1713-1796: Guillaumme Raynal, historiador, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1721: Cottin, teólogo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1752: PH. Buache, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1767: Samuel Engel, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1778-1846: Bory de Saint-Vincent, naturalista, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1787: G.R. de Carli, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

s. XVIII: C.Cellarius, geógrafo, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

-S. XVIII: William Blake (poeta) isla desaparecida en algún lugar de las costas del Atlántico.

-1801: Fabre d'Olivet (escritor) Mediterráneo occidental, entre Espańa y Marruecos, pero dentro del Mediterráneo (también en el Cáucaso)

-1803 Bory de Saint-Vincent (naturalista) isla desaparecida del Océano Atlántico (las Canarias)

1822-1890: H. Schliemann, arqueólogo, la situa en el Atlántico, al parecer en el mismo centro del Atlántico (Azores, Madeiras).

1832: G.L.D. de Rienzi, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1835: Oswald Heer, paleobotánico, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1838: Fortia d'Urbain, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1843: J.F. Jolibois, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1845-1902: J.Verdagués, poeta espańol, situa la Atlántida en parte de Espańa y Marruecos.

1856: Oscar Heer, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1858: T.L. Harris, viajero y explorador, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1860: Fr. Unger, botánico, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1870: Julio Verne: En el Atlántico, enfrente y un poco por encima de Espańa.

1875: L.M. Hosea, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1877: Elena Blavatsky (teósofa y esoterista) isla desaparecida en el Océano Atlántico.

1882: I.Donnely, erudito, la situa en el Atlántico.

1883: E.F. Berlioux (geógrafo) Monte Atlas (Marruecos) y cerca de Gibraltar.

1892: R.P.E Brosse, erudito, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1896: A. Le Plongeon (médico) isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1896: W. Scott-Elliot, esoterista, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1897: A.W. Besant, teósofa, la situa en el Atlántico, pero no la ubica en un lugar preciso.

1911: Juan Fernández Amador de los Ríos. Península Ibérica y Tartessós. Siguió la línea trazada por sus antecesores José Pellicer de Ossau y Tovar y el Padre Mariana. Identificó la isla Atlántida con toda la península Ibérica. Fue el primero en realizar un estudio extenso comparativo entre los diálogos del Timeo y el Critias de Platón y la geografía, arqueología e historia de Iberia. También relacionó a los Tartessios con los Atlantes. Y fue el primero en relacionar a los Pueblos del Mar con los Atlantes. Su trabajo es mucho más profundo y erudito que el de Schülten. Mérito que lamentablemente no se le reconoce aún.

1912: Paul Schliemann: en el Atlántico. Siguiendo a su abuelo y a Julio Verne, la ubica enfrente y un poco por encima de Espańa.

1913 Hans Hörbiger (científico), isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1920 A.L. Rutot (geólogo), Marruecos.

1922 Rudolf Steiner (teósofo), isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1922: Adolf Schülten (arqueólogo) en Andalucía, reino de Tartessos. Sigue las mismas ideas de los autores espańoles anteriormente citados, aunque no los reconoce ni los menciona en su obra. En el mismo ańo de la aparición de su obra en Espańa se le interpuso una demanda por plagio, pero los historiadores europeos se han encargado de que estos hechos se desconozcan para seguir ofreciendo un mérito que no le pertenece al alemán Schülten.

1925: R. Hennig (historiador) en Andalucía, reino de Tartessos. Casi las mismas ideas de Schülten y otras tomadas de los autores espańoles a los que tampoco menciona ni reconoce.

1925: Lewis Spence: grupo de islas desaparecidas en algún lugar del Océano Atlántico (también dice que podría ser parte de América)

1926: J. Churchward (escritor) isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1926: Paul Le Cour (esoterista) isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1928: Elena Wishaw. Suroeste de Andalucía. Ubica el corazón de Atlantis en Niebla, ciudad antigua de Huelva. Identifica Atlantis con la época megalítica y de la Edad del Cobre. Tampoco reconoce el trabajo de los autores espańoles anteriores.

1929 Hermann Wirth. Área continental del Atlántico del Norte.

1930: Mario Rosso de Luna (científico y esoterista espańol) defiende la presencia de Atlantes en Extremadura, región occidental de Espańa, junto a Portugal, pero comparte la idea de sus antecesores teósofos y esoteristas de identificar la Atlántida con un gran continente en el Atlántico, entre Europa y América.

1935: Edgar Cayce (médium y esoterista) islas Atlánticas (Mar de los Sargassos, Antillas, Bahamas hasta las Azores)

1953: Jürgen Spanuth (arqueólogo). Siguiendo a Wirth, en el área continental del Atlántico del Norte. Mar del Norte. Al igual que hiciera el historiador espańol Juan Fernández Amador de los Ríos antes, identifica a los Pueblos del Mar con los Atlantes.

1954 L. Sprague de Camp (escritor) isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Atlántico.

1975: Maxine K. Asher: Siguiendo la misma línea de Elena Whishaw y Schülten y de los autores espańoles anteriores a Whishaw y Schülten, defiende que la Atlántida se hallaba en Cádiz. Reportó a finales de la década de los ańos 80 unas supuestas ruinas arqueológicas sumergidas frente a Cádiz que los científicos espańoles conocían desde hacía mucho tiempo y que pertencen a los fenicios. Por otra parte, hay que seńalar que no existe ninguna prueba que confirme esta fecha de 1974, salvo lo que la propia autora dice, pues el libro que usa como referencia es una publicación particular sin número de registro de ISBN. Por lo que todo se reduce a una cuestión de creencia. Podemos creer en su palabra o no, eso depende de cada cual, pero en la ciencia, todo hay que demostrarlo. Hemos preferido dar un voto de confianza e incluirla en esta lista con esta fecha, sencillamente por que queremos creer en su palabra, pero en realidad no fue hasta después del ańo 1997 que publicó su primer libro con número de ISBN, y se trata de una novela, pero no desarrolla su teoría ni aporta pruebas nuevas que puedan ser verificadas por nadie, porque no es un trabajo de investigación. No fue hasta el mes de agosto del 2000, después de la conocer la publicación de Georgeos Díaz-Montexano (que fue en abril del mismo ańo) que Asher publicó por primera vez en prensa escrita sobre esta teoría como una investigación. De momento, la ubicamos en esta posición, sólo por ofrecer credibilidad a su palabra.

1976 Otto Muck isla desaparecida en algún lugar -sin precisar- del Océano Atlántico.

1980 Manson Valentine, Berlitz, Carnac... Bahamas (Bimini) y la Florida.

1984 Jorge María Ribero-Meneses, ubica la acrópolis de Atlantis en el Norte de Espańa, en Cantabria.

1985 Emilio Spedicato (científico) Isla Espańola o de Santo Domingo

1986 Jacques Gossart, isla desaparecida en el Océano Atlántico.

1990 Jean Deruelle, Mar del Norte: Dogger Bank.

1994: Georgeos Díaz-Montexano (escriptólogo). Identifica por primera vez la isla Atlantis con Iberia. Identifica los símbolos Atlanteans de Concentric Rings an Channel y descubre una nuevo sistema de escritura desconocido asociado a dichos símbolos y petroglifos que asocia con la escrita de Atlantis. Identifica La Atlántida como Iberia y parte del Noroeste de África. Realiza sus publicaciones en una serie de artículos durante varios fines de semanas en el Newspapper "Dîario 16", entre 1994 y 1995 y también en el Newspapper "Lâ Vôz dę Galîcia".

1995 Viatcheslav Koudriavtsev Mar Céltico: Sole Bank.

1997: Georgeos Díaz-Montexano (escriptólogo). Identifica a las Islas Madeiras y Azores como parte de las colonias de Atlantis. Publica sus hipótesis en la Magazine "ArqueoHistoria, Apr. 1997.

1999 L. Gerardin (escritor) Mer du Nord et littoraux européens occidentaux

2000: Andrew Collins (escritor) Cuba.

2000: Georgeos Díaz-Montexano (Marzo del 2000). La Atlántida como Iberia y parte del Noroeste de África. Primera identificación del "piélago Atlántico" de Platón con el archipiélago sumergido delante de Gibraltar, donde se halla la Isla o Banco de Majuan (Spartel Island, según Collina-Girard, después) sumergida a -50 metros. Según publicación del autor (“Más Allá de la Ciencia”, Marzo-Abril del 2000), la Atlántida entera era toda la península Ibérica más la extensión de este archipiélago que unía como un puente o istmo a la parte africana de Marruecos, y que se extendería también hasta las Islas Madeiras. Localiza la isla acrópolis en alguna parte de este archipiélago, cercano a Gibraltar.

2001: Jacques Collina-Girard. Hace pasar por suya parte de la anterior teoría, afirmando en todos los medios de comunicación y en su publicación oficial (Marzo del 2001), ante la Academia de Ciencias Francesa, que nadie antes que él se había fijado en el archipiélago de islas que existió como un puente entre Iberia y África, delante de la boca de Gibraltar, y que nadie antes había considerado la posibilidad de buscar la Atlántida delante de la boca del estrecho de Gibraltar. Collina-Girard propone a la Isla de Spartel, que es el nuevo nombre que él le da a la Isla de Majuan.

2002: Georgeos Díaz-Montexano, siguiendo con la misma teoría publicada por primera vez en Marzo del 2000, sobre la Atlántida Ibero-Marroquí, logra ahora precisar (al contar con nuevos datos documentales y arqueológicos) que la isla-acrópolis de Atlantis se hallaría en la península, punta o cabo sumergido frente a Trafalgar, que en tiempos de la Atlántida (Edad del bronce) se hallaría aún sumergido en su mayor parte. Esta insula o nesos se hallaba justamente delante de la boca del Estrecho, casi en el vestíbulo, como afirmaba Platón (según las traducciones latinas de Chalcidio, Ficino y Cornarius) y muy cerca de la Isla sumergida de Majuan o Spartel.

2002: Riven (pseudónimo o alias de un investigador anónimo) que ha publicado en el Foro de Atlantis Rising (AR) y en un website propio. Se suma a la teoría tradicional y más antigua de Atlantis en el medio del Océano Atlántico, entre las Islas Azores y Madeiras, aportando algunas ideas novedosas e increíbles como puede ser la hipótesis de identificar la llanura de Atlantis con la gran llanura abisal (Ąa más de 1000 metros de profundidad!) que aparece frente a Portugal, entre las Azores y las Madeiras.

2003: Erick Wright: incialmente comenzó defendiendo la teoría de Atlantis en Marruecos, pero después se cambió a la teoría de Atlantis en Anatolia y actualmente piensa que Atlantis no existió, que era una simple ficción de Platón.

2003: Jonas Berghman: ubica la región principal de Atlantis y su acrópolis en el Marruecos occidental. Otros autores como Berlioux (1883) y Rutot (1920) ubicaron también Atlantis en Marruecos y en el Atlas, mientras que Díaz-Montexano (2000), ubica en Marruecos la parte meridional del imperio de Atlantis. En la actualidad, Jonas Berghman es el único autor que defiende esta teoría.

2003: Werner Wickboldt (profesor) siguiendo a Schülten, Whishaw, Hennig (y al parecer sin conocer a los autores espańoles anteriores a estos) defiende que la acrópolis de Atlantis se hallaba en la desembocadura actual del río Guadalquivir, en las Marismas de Hinojos. Se basa en la supuesta identificación de unas posibles ruinas de templos observadas en fotos de satélite. El lugar es el mismo que ya había sido antes propuesto por el historiador espańol José Pellicer de Ossau i Tovar en 1673.

2003. Rainer Kühne (científico) Se apropia de la teoría de Werner Wickboldt y la divulga por casi todos los medios de comunicación del mundo entero, quedando como el autor y el protagonista principal de la teoría.

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"La Atlántida Científica la Atlántida Descubierta"
de Georgeos Díaz-Montexano.

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